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miércoles, 26 de diciembre de 2018

Quemadero de MAXAM en Páramo de Masa (Burgos)















* Foto-recorte del cuadro Vanitas pintado por Alfonso Albacete para el calendario de explosivos del año 2019

martes, 6 de abril de 2010

Triste reflexión

Un compañero (y sin embargo amigo) repite incansable estas tres premisas que potencialmente podrían llevarnos según su experta opinión preventiva a asumir riesgos en la realización de cualquier trabajo.
Recientemente otro compañero (y también amigo) falleció como consecuencia de graves lesiones producidas durante un accidente con explosivos. Antes que nada, siendo conocedor de la víctima y de su sobradamente demostrada profesionalidad en los trabajos de voladura, deseo expresar mi absoluto y particular convencimiento de que en este suceso estoy seguro no concurrieron ninguna de las dos primeras premisas antes enumeradas.
Sirva en primer lugar estas líneas como sentido homenaje a nuestro querido V.L.
Sirva la desgracia para centrarnos en lo único positivo que un accidente puede aportar: aprender de él para evitar otros similares.
Sirva -sobre todo- esta triste reflexión como revulsivo para que los reglamentadores e instituciones supervisoras de las actividades que precisan la utilización de explosivos consideren seriamente la exigencia de ésas a veces "poco entendibles" condiciones que conducen diariamente a los profesionales que "saben" y "quieren" hacer bien su trabajo, a la triste realidad de que por determinados absurdos legales "no puedan" hacerlo.

martes, 18 de diciembre de 2007

In memoriam (5º aniversario)

Publicado en el DIARIO DE LEÓN Diciembre 2002
Estas navidades el mundo de la minería ha perdido un gran ingeniero, el sector de los explosivos a uno de sus mejores técnicos, León uno de sus dignos hijos adoptivos, y todos los que le hemos conocido hemos perdido a un amigo.
Su vida, como la de una de las tantas voladuras por él diseñadas y ejecutadas, fue breve pero intensa. El desgraciado cáncer se lo llevó sin darle la oportunidad de ver cumplido medio siglo de existencia.
Ángel Luis Jiménez de Blas, ingeniero de minas madrileño, cualificado técnico de explosivos, compañero de sus amigos y amigo de sus compañeros.
Podríamos decirle madrileño, canario, levantino... fueron muchos los lugares donde desarrolló -siempre con el cariñoso estilo que le caracterizaba- su trabajo de técnico de explosivos. Podemos llamarle sobre todo leonés porque fue en esta tierra donde sabemos desarrolló una de sus labores más fecundas. También podemos y debemos llamarle berciano ya que en Ponferrada se afincó y luchó durante muchos de sus últimos años.
Compañeros, empresarios, técnicos, conductores y vigilantes de explosivos, artilleros (muchos formaste) nos unimos al dolor de tu familia mediante esta carta-homenaje que tantos me habéis pedido escribiera. Descansa en paz Ángel Luis, amigo. Te deseamos desde este León nuestro y tuyo de cantera, mina y explosivos.

Salvador González Solís (Ingeniero Técnico de Minas en León)

Solís y Ángel Luis almorzando en un descanso durante una destrucción de detonadores

*Foto hecha por Ángel Pascual